Tal y como dije aquí, no quiero convertir este blog simplemente en un blog de moda más. Por este motivo me he propuesto hacer un artículo para profundizar un poco más en la génesis de la moda y las tendencias. ¿Te has preguntado alguna vez qué son? ¿Cómo surgen? ¿Cómo se propagan?

En sociología existen muchos teóricos que estudiaron estos dos fenómenos, y dieron lugar a dos grandes corrientes. Los teóricos que ven la moda como una cuestión impuesta, o lo que es lo mismo, existe alguien que decide qué es lo que se va a convertir en moda (lo que será tendencia) y a través de algún mecanismo más o menos controlado consigue que sus deseos se lleven a la práctica, y la otra corriente, que entiende que se trata de mecanismos de imitación más o menos democráticos. Es decir, las tendencias y las modas no son producto de una conspiración, sino que son el resultado de muchas voluntades individuales, que se agregan para dar lugar a una voluntad colectiva, al gobierno de la opinión.

Daremos un repaso a la visión de algunos autores sobre este tema.

George Simmel y las contradicciones de la moda 

George Simmel

Hola, mi nombre es George Simmel, y soy un barbudo alemán, además del responsable de esta chapa.

Uno de los análisis más completos sobre la moda es el de Georg Simmel, un sociólogo alemán del S. XIX. Como supongo que sabréis, porque ha pasado a la cultura popular, las personas tienden a identificarse con algún grupo. Somos animales gregarios, que dicen. Pues bien, hace no demasiado tiempo estuvo de moda en la prensa hablar de los góticos, los emos y demás tribus urbanas.

Si nuestro amigo Georg estuviese aquí sentado con nosotros, nos diría que la moda es una forma de relación social que permite a las personas integrarse en un grupo con facilidad. El aspecto es más fácilmente moldeable que el comportamiento, y por tanto es un elemento al que se recurre constantemente. Nos diría también que la moda nos provee de una norma de la que podemos desviarnos si queremos ser singulares, que sería el caso de los góticos y de los emos. Sin embargo, aunque estos muchachos quieran ser singulares, es difícil que lo puedan conseguir, pues al mismo tiempo que se desviaron de “la moda”, en realidad crearon otra distinta. Para ellos “la moda” sería en realidad “la moda mainstream“, viendo a los demás como imitadores, y a sí mismos como disidentes. Para Simmel esto, sin embargo, no sería más que una forma inversa de imitación.

Según nuestro invitado alemán, las personas quieren evitar la norma vigente porque temen perder su individualidad, lo cual no deja de ser un anhelo ampliamente compartido, y por tanto que no es diferencial en la personalidad, no nos hace más independientes, más si cabe que, para distanciarnos de la norma en la moda, acabamos por crear otra.

Pero la moda no es algo que simplemente “está ahí”, funcionando a través de las contradicciones que hemos mencionado, sino que también surge y desaparece. La explicación que nos da nuestro barbudo es que la moda es también un proceso histórico. El éxito y la propagación de cualquier tendencia tiene como consecuencia justamente su fracaso. Existe un punto crítico a partir del cual, cuando una cantidad considerable de gente acepta una moda, deja de ser distinta, y pierde su atractivo.  Algo deja de estar de moda cuando se convierte en popular.

La moda como conspiración: Veblen y Bordieu 

La obra más conocida de Throstein Veblen es “La teoría de la clase ociosa”, y trata, en resumidas cuentas, de cómo hay una clase social que ralentiza el progreso social y permea sus vicios y malas prácticas sobre el resto de la sociedad. Cito este autor aquí porque, como veremos más adelante, la moda y las tendencias no han funcionado siempre bajo las mismas dinámicas.

Podríamos decir que esta clase ociosa de la que habla Veblen es, en cierto modo, heredera de los valores de la nobleza y la hidalguía, ya que enfatiza en su ocio y en su consumo todo aquello que no es útil o que se contrapone a la cultura industrial (eficiencia, técnica, racionalidad, etc).

Como no puede ser de otra manera, la Moda es, dentro de esta teoría, algo que nace en la clase ociosa, como un modo de diferenciarse del resto de las clases sociales, fundamentalmente de las clases populares, algo que no es útil pero que tiene un significado simbólico importante (nosotros tenemos estilo, sabemos lo que es bueno, etc). Esto es lo que Bordieu llama prácticas distintivas, que no es más que el rechazo de “otros gustos”, y que según este autor es en realidad una lucha de clases oculta, que sirve para perpetuar las desigualdades de clase.

Pierre Bordieu

Me pusieron Bordieu de apellido para vacilar en los cumpleaños a los que no sabían pronunciarlo.

La transmisión de la moda desde la clase ociosa o clase dominante se haría a través de un proceso de imitación que Veblen llamada “difusión vertical de los gustos”, que funciona barrera entre clases (cada clase se trata de diferenciar de la clase inferior) y también como nivel, pues permite a los miembros de una misma clase identificarse entre ellos.

Para Bordieu el gusto en realidad no existe como tal, sino que es el producto de unos recursos sociales y culturales que la gente adquiere a través de la socialización (la familia en la que se crían, la escuela, primeros amigos, etc). Según esto, un nuevo rico tendrá los mismos problemas para comprender “el buen gusto” que un pobre, pues su socialización en las primeras etapas de la vida no le ha dotado de esquemas mentales para ordenar la realidad que vive de la misma forma que las clases dominantes.

Además de que los creadores de la moda (modistos) sean de la clase dominante, su currículum no se mide tanto en sus capacidades técnicas, como en las relaciones sociales que mantienen. Con quién trabajaron, a quién conocen, etc.  Es decir, se valoran sus competencias simbólicas para movilizar a sus semejantes, tanto dentro del campo de la moda (sus relaciones con otros profesionales) como fuera (porque otros los reconocen como pertenecientes a su clase).

Esta es la primera entrada de una serie de post. En el próximo post veremos las teorías de la moda como democracia, y cómo está configurado actualmente el mundo de la moda.

¿Es la moda democracia o conspiración? Danos tu opinión en los comentarios.

No seas egoísta y comparte!Share on Google+Share on FacebookPin on PinterestTweet about this on TwitterEmail this to someone

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *